Regulación incómoda o evolución necesaria?
En un entorno laboral cada vez más demandante, hablar de salud mental ya no es un lujo, es una necesidad. La NOM-035-STPS-2018 surge como respuesta a una realidad innegable: México es uno de los países con mayores niveles de estrés laboral en el mundo.
¿Es esta norma perfecta? No. ¿Es necesaria? Definitivamente.
Publicada en 2018 y aplicada de forma escalonada desde 2019, la NOM-035 busca identificar y prevenir factores de riesgo psicosocial en el trabajo: cargas excesivas, falta de control, violencia, liderazgo tóxico, etc. Y más allá de su parte técnica —que sí tiene áreas perfectibles— la norma representa un principio: el trabajo no debe costarle la salud a nadie.
No se trata solo de cumplir. Se trata de evolucionar.
Cuidar a las personas en el trabajo no debería depender de normativas. Debería ser base cultural. Es un tema de respeto al ser humano, a su tiempo, a su salud y a su dignidad.
Incluso desde una visión de libre mercado, la norma tiene sentido: el hecho de que alguien acepte trabajar bajo ciertas condiciones por necesidad no justifica que esas condiciones sean aceptables. Decir “lo aceptó porque quiso” es ignorar los matices de la realidad laboral mexicana.
Además, no es solo una cuestión ética. También tiene retorno: las organizaciones donde la gente se siente escuchada, respetada y cuidada suelen ser más estables, más productivas y con menor rotación. La NOM-035 no es un obstáculo. Es una invitación a madurar.
¿Cuál es el verdadero desafío?
No está en la redacción de la norma, sino en la implementación real.
- Que no se vuelva un mero trámite.
- Que no se reduzca a aplicar una encuesta.
- Que no se excluya a los líderes del proceso.
- Que no se subestime su complejidad.
La verdadera transformación viene cuando se conecta el cumplimiento con la convicción: cuando los diagnósticos sirven para abrir conversaciones, para rediseñar dinámicas, para prevenir antes de corregir.
¿Y ahora qué?
Aplicar bien la NOM-035 exige más que cumplir con los formatos. Exige entender el propósito detrás de ellos. No es cuestión de tener la razón legal. Es cuestión de hacer lo correcto. No es solo prevenir demandas. Es crear organizaciones donde la gente quiera estar.
En una era donde el talento es escaso, donde la reputación pesa y donde el bienestar se convierte en ventaja competitiva, apostar por entornos laborales sanos no es filantropía: es estrategia.
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